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¿Por qué es importante desparasitar los terneros al destete? |
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¿Cómo se parasitan los terneros? |
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¿Cómo afectan al ganado? |
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¿Existe alguna época del año de mayor riesgo? |
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¿Qué consecuencias económicas provocan estas parasitosis? |
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¿Cómo se diagnostican las parasitosis gastrointestinales? |
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¿Por qué es importante desparasitar los terneros al destete? |
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El destete constituye una de las etapas de la vida de los terneros donde más expuestos están frente a una serie de eventos que les provocan estrés: se los aleja de sus madres, cambian su alimentación y, en algunos casos, se le suman además otras prácticas de manejo como la vacunación y la castración. Esta situación de conflicto puede disminuir sus defensas naturales que, por cierto, aún no son muy fuertes debido a la corta edad de estos animales. Como consecuencia los terneros al destete se encuentran particularmente vulnerables a la acción de distintas enfermedades. En el caso particular de las producidas por ciertos parásitos internos, comúnmente llamados lombrices, que parasitan el cuajo o el intestino de los terneros, hay que considerar además que el período otoño-invernal, es decir los primeros meses posteriores al destete tradicional, ofrece las condiciones ambientales más favorables para su ciclo biológico y, de no tomar medidas preventivas al destete, pueden ocasionar importantes perjuicios sobre la ganancia de peso durante el engorde. |
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¿Cómo se parasitan los terneros? |
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| A través del pastoreo en potreros contaminados con estos parásitos, el ternero se contagia al ingerir las formas infestantes o larvas que están adheridas a los pastos. Hay que tener en cuenta que, cuando el animal es llevado a otros campos para su engorde, muchas de esas larvas son las que sobrevivieron del año anterior y que forman lo que se llama el “pie de infestación” de los terneros que ingresan a un potrero para la recría. Luego de entrar al organismo, las larvas penetran en el interior de las glándulas del cuajo o intestino donde crecen, maduran y luego salen a la luz del órgano para reproducirse. Al cabo de unas tres semanas del ingreso del parásito, los terneros ya están contaminando las pasturas con nuevos huevos del parásito que son eliminados con la materia fecal y reinician un nuevo ciclo. Se estima que un ternero con una parasitosis media deposita por día alrededor de dos millones de huevos sobre una pastura.
Estas parasitosis gastrointestinales están inevitablemente asociadas con los animales en pastoreo y su erradicación completa de un campo resulta prácticamente imposible. |
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¿Cómo afectan al ganado? |
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La presencia de las lombrices en el cuajo e intestino de los terneros produce una importante lesión inflamatoria en estos órganos que afecta la correcta digestión y absorción de los alimentos. Como consecuencia de estas alteraciones, el animal disminuye su apetito al tiempo que presenta distintos trastornos en su metabolismo. Las parasitosis gastrointestinales ocasionan además diarreas severas con importante pérdidas de líquidos. A raíz de todas estas lesiones se ve afectado, a veces en forma irreversible, el crecimiento de los animales jóvenes, con consecuencias perjudiciales para la producción, en especial la merma en la ganancia de peso durante el período pos destete. Esta situación también altera la fertilidad futura del rodeo ya que los órganos genitales de las hembras disminuyen su desarrollo y funcionalidad y las pelvis de estos animales son más estrechas con mayor predisposición a tener problemas al parto.
La mayoría de las veces las pérdidas de peso producidas por estas parasitosis son subclínicas, es decir que no van acompañadas de manifestaciones externas que evidencien la presencia del problema. En estos casos las mermas de peso son de entre 20 a 30 kg por animal. En cambio, cuando en los animales de un campo se observan manifestaciones clínicas de parasitosis interna significa que las pérdidas de peso acumuladas hasta ese momento pueden llegar a 40 o 50 kg por cabeza. |
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¿Existe alguna época del año de mayor riesgo? |
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Sí. Existe una variación estacional más o menos estable de las poblaciones de parásitos adultos que afectan a los bovinos. Estos cambios estacionales de las cargas parasitarias permiten conocer cuáles son los momentos del año de mayor riesgo de parasitosis, dato de gran importancia para establecer tratamientos antihelmínticos estratégicos. En la región de la Pampa Húmeda el período otoño-invernal ofrece los mayores riesgos ya que estas estaciones son las más favorables para el desarrollo de las formas de vida libre del parásito, es decir fuera del bovino. A su vez este período coincide con los meses donde se produce un bache forrajero que no alcanza a cubrir los requerimientos del rodeo. |
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¿Qué consecuencias económicas provocan estas parasitosis? |
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Estas parasitosis constituyen uno de los principales problemas de la salud de los terneros al destete. Producen una importante disminución en la ganancia de peso, que generalmente no puede compensarse luego en la recría, ocasionando un grave perjuicio económico a los sistemas de producción bovina. Se estima que, en la Pampa Húmeda, las pérdidas anuales provocadas por este problema son de alrededor de 200 millones de dólares: 22 millones a causa de la mortandad de terneros y 170 millones por pérdidas subclínicas. A partir de estas cifras y, teniendo en cuenta que en la Argentina se destetan alrededor de 14 millones de terneros por año, se concluye que estas parasitosis, si no son tratadas en forma correcta, ocasionan una pérdida anual de 14 dólares por cabeza de animal destetado. El problema es aún más grave si se tiene presente que, según los datos mencionados, casi el 90 por ciento del daño económico de estas parasitosis corresponden a pérdidas difícilmente detectables. En otras regiones del país también se han señalado trastornos importantes a causa de los parásitos gastrointestinales. |
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¿Cómo se diagnostican las parasitosis gastrointestinales? |
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La forma más práctica y corriente de detectar la presencia de lombrices en un campo es a partir del conteo de la cantidad de huevos del parásito que hay por cada gramo de materia fecal de un animal. Esta misma técnica se utiliza para verificar si el tratamiento antiparasitario implementado en un campo está dando los resultados esperados o si, por el contrario, se observa resistencia al producto utilizado. Existen otras técnicas indirectas de diagnóstico a partir del análisis de ciertos parámetros en sangre que pueden estar alterados o del registro de la variación de peso entre grupos de animales desparasitados mensualmente y grupos testigo sin tratamiento.
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¿Qué medidas de prevención se pueden tomar? |
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Existen varios puntos de acción claves para la prevención de los parásitos gastrointestinales luego del destete: realizar el engorde en potreros seguros, aprovechar las ventajas del manejo estratégico del pastoreo con diferentes categorías e incluso distintas especies animales y utilizar en forma racional los productos antihelmínticos.
Se entiende por potrero seguro a aquel donde la contaminación parasitaria no interfiere con los niveles productivos esperados del forraje. Existen diferentes maneras de “descontaminar” a un potrero de parásitos. La rotulación de la tierra, que debe realizarse para la siembra de un verdeo o una pastura, libra casi en forma absoluta a un potrero de estas lombrices internas. En este sentido los verdeos sembrados en campos que fueron previamente agrícolas son ideales para terneros de destete. El “descanso” de las pasturas es otra forma de lograr disminuir la carga parasitaria en un potrero. Si bien las lombrices pueden desarrollarse durante todo el año son bastantes vulnerables a las condiciones ambientales propias del verano. De allí que el descanso estival de una pastura permite reducir sensiblemente los niveles de contaminación, en particular si se procura que la altura de los pastos sea lo más baja posible para exponer al máximo a los parásitos a la acción del sol.
El pastoreo alternado con otras categorías bovinas es otra estrategia de manejo que ayuda a disminuir el impacto de los parásitos sobre los terneros del destete. Este manejo está basado en que los animales adultos son generalmente más resistentes que los jóvenes, por lo tanto habrá una mayor eliminación de las larvas ingeridas, efecto “aspiradora” de las pasturas, y una menor liberación de huevos con la materia fecal. Por ejemplo, las pasturas previamente usadas por los novillos en terminación son más seguras para el destete que aquellas pastoreadas por vacunos menores de 18 meses.
El pastoreo alternado de vacas con ovejas también permite disminuir las cargas de parásitos en un potrero. El fundamento de este estrategia se basa en que los parásitos
gastrointestinales que afectan a los bovinos difícilmente se adaptan a los ovinos y viceversa. Está demostrado que el pastoreo de octubre a diciembre por bovinos adultos, seguido de descanso para permitir un crecimiento de forraje, logró una marcada reducción de los tratamientos antiparasitarios en ovinos. A su vez, el pastoreo por ovejas en los meses de invierno-primavera deja a los potreros menos infestados para ser usados por destetes bovinos en el otoño siguiente. |
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¿Cómo se pueden controlar estas parasitosis? |
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Para realizar un control
apropiado es imprescindible conocer la dinámica estacional de la infestación
en
áreas endémicas. Es así que en las estaciones cálidas
(primavera-verano) se acelera el ciclo evolutivo, produciéndose un mayor
número de metacercarias en menor tiempo y aumentando la posibilidad
de infestación de los animales.
El control de los parásitos gastrointestinales debe basarse en un sistema racional que permita manejar en forma integrada los distintos mecanismos de lucha existentes.
La dependencia total en un solo método de control parasitario ha demostrado ser poco sustentable, anti-económico y generador de resistencia a los tratamientos químicos en el largo plazo.
Partiendo de la base que la erradicación completa de estas parasitosis de un campo es casi imposible. Resulta necesario buscar un punto de equilibrio entre la convivencia de las vacas con estas lombrices y la minimización de las pérdidas ocasionadas al sistema de producción.
Existen distintos programas de control basados en los conocimientos existentes sobre la biología de los parásitos y cuya información debe adaptarse a las condiciones ambientales de cada región y al manejo productivo de cada establecimiento. En este sentido se pueden mencionar los tratamientos antihelmínticos tácticos y los estratégicos. Los primeros son los que se administran a los animales cuando los niveles de infectividad de la pastura son altos. Esto sucede desde principios del invierno hasta la mitad de la primavera en la región de la Pampa Húmeda. Su principal objetivo es minimizar las pérdidas en la producción de carne que se generan en los pastoreos con alta infectividad del forraje. Los tratamientos antihelmínticos estratégicos, en tanto, son los que se aplican a los animales durante los primeros meses de pastoreo y tienen como objetivo disminuir al máximo la contaminación de la pastura con huevos del parásito. Una variante de este último criterio de control es el principio estratégico vigilado donde los tratamientos antihelmínticos se aplican según la evolución de los valores obtenidos de huevos por gramos de materia fecal.
En cuanto al uso de productos antihelmínticos, en la actualidad existe una gran variedad de drogas con alta eficacia contra los parásitos internos de mayor importancia económica. El manejo racional y estratégico de estos productos debe estar reservado al profesional veterinario quien tiene los conocimientos como para integrar la comprensión del comportamiento farmacológico de las drogas antihelmínticas con los datos biológicos del parásito y ambientales de cada región.
El tratamiento antiparasitario es una práctica de reconocido beneficio entre los terneros. De acuerdo con los resultados de ensayos realizados a campo, ninguna otra categoría animal ha dado mejor resultado a la terapéutica antiparasitaria que el ternero de destete.
En pruebas efectuadas con IVOMEC GOLD ® versus ivermectinas genéricas en terneros de destete se obtuvo un beneficio promedio de 10 kilos de peso vivo en 70 días a favor de los animales tratados con el primer producto.
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